Santoña, tierra de Interés Cultural

Las anchoas son el mejor embajador de la localidad cántabra de Santoña, dentro y fuera de sus fronteras. Un producto exquisito y de gran calidad que hace que todo el mundo conozca o haya oído hablar de dicha villa marinera. Sin embargo, no es de justicia decir que es el único atractivo que posee.
Así, también se hace necesario subrayar la gran importancia que tiene desde un punto de vista patrimonial, arquitectónico y artístico. Y es que en dicha tierra existe ni más ni menos que un total de nueve construcciones que están catalogadas de Interés Cultural.
Este sería el caso, por ejemplo, de la Iglesia de Santa María del Puerto. Un templo este que data del siglo XIII y que tiene el privilegio de haber sido uno de los primeros monasterios que se pusieron en marcha en Cantabria.
Igualmente relevante, y con igual catalogación, es la Casa Palacio del Marqués de Manzanedo que se construyó en el siglo XIX por orden y mandato del Duque de Santoña. Las señas de identidad que le otorgan el estilo neoclásico a dicha edificación son unos de sus principales valores al igual que sus jardines.
Visitar esta villa supondrá también la obligación de conocer los fuertes que se encuentran enclavados en ella y que fueron erigidos como una manera de proteger a la misma ante su proximidad a la bahía. Entre los más conocidos están los de San Martín, Batería Alta de San Martín, de Napoleón o Batería Baja de Galbanes.

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