El Panteón del Inglés

En la localidad cántabra de Cueto, conocida por poseer el afamado Puente del Diablo o el Parque Natural de Mataleñas, se encuentra uno de los monumentos más singulares que existen en toda la comunidad autónoma y que, por tanto, merece ser visitado por todo aquel turista que llegue a dicho municipio.

Nos estamos refiriendo al Panteón del Inglés. Entre el citado puente y la Playa de El Bocal, a orillas del bello Mar Cantábrico, es donde se encuentra situado este enclave funerario que fue construido en el siglo XIX por orden del escritor de teatro José Jackson Veyán, de gran éxito en el mundo de las zarzuelas.

Un escritor que mandó la edificación de este monumento en homenaje y en memoria de un amigo suyo que precisamente murió en el año 1889 en dicho enclave al caer del caballo en el que estaba montando. En concreto, se erigió en honor al inglés William Rowland que con mucha asiduidad visitaba la localidad.

Una auténtica oda a la amistad es este panteón, que no conserva ningún tipo de restos humanos y que fue realizado en piedra por Serafín Llama, un respetado y afamado maestro en el arte de la cantería.

Desde entonces hasta nuestros días, la singularidad de este enclave, lo llamativo de su presencia junto a un acantilado, y el significado que tiene han sido las razones que han convertido al Panteón del Inglés en uno de los rincones de obligada visita para cualquier turista que llega a Cueto.

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